El problema

Todos los años mueren 1,35 millones de personas en las carreteras de todo el mundo. Cada 25 segundos, se produce un accidente mortal en algún lugar. Aunque en la Unión Europea la siniestralidad bajó un 23% en la última década, todavía sigue siendo muy alta. En 2019, fallecieron en siniestros viales 22.800 personas en la Unión Europea, 1.755 de ellas en España.

Cerca del 40 % de las muertes en accidentes de tráfico ocurren en zonas urbanas y los usuarios vulnerables de la vía pública representan el 70% de los fallecidos en ciudad.

Se estima que, por cada vida perdida, hay otras cinco personas que sufren lesiones graves que trastocan sus vidas (en 2019, fueron alrededor de 120.000 personas en toda la UE). El coste de los accidentes de tráfico se ha estimado en unos 280.000 millones de euros, es decir, en torno al 2 % del PIB de la UE.
En 2020, los datos sobre accidentes mejorarán tras las medidas de restricción a la movilidad impuestas por la COVID-19, pero las metas siguen siendo ambiciosas de cara al futuro, pues el objetivo de la política de Seguridad Vial de la UE 2021-2030 establece de nuevo una reducción del 50% en el número de muertes en carretera y, también, por primera vez de lesiones graves.

Aunque las infraestructuras y los vehículos van a seguir mejorando mucho, en los próximos años, la responsabilidad seguirá siendo exclusivamente de los usuarios. Sin embargo, desde 2014, el avance en materia de Seguridad Vial se han ralentizado en la mayoría de los países. Hacen falta desarrollar nuevas herramientas de comunicación como parte de la estrategia.

Proyecto realizado en colaboración con